miércoles, 17 de diciembre de 2008

Me encontré este elefante el otro día.



Había una vez en un lugar remoto, un elefante sentado en la punta de una colina. Desde ahí observaba todo. Vio cómo nacieron nueve generaciones de camellos y cómo murieron ocho de ellas. También vio cómo nacieron siete generaciones de hipopótamos y como muerieron cinco de ellas. Este elefante se llamaba Cucharón.

Tenía un problema.

Cucharón no sabía si era feliz. No estaba seguro de saber qué era exactamente ser feliz. A pesar de esto disfrutaba muchas cosas, cosas clásicas que cualquier elefante que se hubiera tomado el tiempo de observar hubiera disfrutado.
Había muchos interesados en Cucharón, no eran propiamente sus amigos, mas bien los mas jóvenes y los curiosos que a ratos lo observaban, esto era principalmente porque nunca cerraba los ojos, no le gustaba perderse de nada, pero a los demás les interesaba esta característica.

Había quienes apostaban a que podían mantener los ojos abiertos durante mas tiempo que Cucharón y había otros a los que sólo les gustaba ver su piel gruesa y brillante y cuando pasaban por ahí lo observaban sin dejar de caminar, algunos de estos se caían.

Así pasarían los días hasta que un evento desafortunado haría de esta característica algo fatídico para Cucharón...

1 comentario:

PRiS dijo...

como termina la historiaaaaaa??

Cucharón murió de vejes????

conoció a alguien que no le importara si siempre estaba con los ojos abiertos???